El psicoanalista y escritor Gabriel Rolón reflexionó en el programa radial Perros de la Calle sobre la culpa en la crianza, los límites y la importancia de que la maternidad no aplaste la identidad individual.
El psicoanalista y escritor Gabriel Rolón participó en el programa radial Perros de la Calle, donde abordó las presiones que enfrentan padres y madres en la actualidad. Durante su intervención, se refirió al vínculo filial, la culpa y la necesidad de preservar la identidad personal más allá de la crianza.
Rolón comenzó desmitificando las expectativas de reconocimiento hacia la tarea de criar: “Lo que pasa es que ser padre o ser madre es un poco aceptar que casi todo va a estar mal para la mirada de los hijos, ¿sí?”. En esa línea, explicó que las acciones cotidianas de cuidado suelen pasar desapercibidas para los más chicos: “Como que lo que esté bien va a ser dado como natural, y allí donde aparezca el límite, el ‘no’, el ‘bueno, ahora me toca a mí, yo estoy jugando al fútbol, ustedes se quedan ahí’, ya está…”.
El especialista profundizó en el impacto simbólico que la figura adulta ejerce durante la infancia: “Porque vos sos un poco el mundo de tus hijos. O sea, tus hijos pasan lo que les pasa en el mundo a través de vos. Entonces es ‘dame la remera’, ‘ayudame con los deberes’, ‘no quiero hacer la tarea’. Y si vos algo querés, intentás poner el límite que corresponde, ahí aparece el ‘mala’, ‘sos una mala’, ‘no te quiero’. Aparecen todas estas cosas donde es un rol de mucha frustración”.
Uno de los ejes centrales expuestos fue el peso del sentimiento de culpa cuando una madre intenta reservar un espacio de realización o esparcimiento propio. Frente a esto, Rolón remarcó la importancia de trabajar activamente para atenuar ese malestar: “Trabajá para aflojar eso [la culpa], porque eso lo que va a hacer es arruinarte los momentos que te des para vos”. Sobre las consecuencias de no abordar este conflicto, advirtió: “Porque cuando digas: ‘Mirá, basta, listo, este momento es para mí’, en vez de disfrutarlo vas a estar culposa, sintiendo que lo que estás haciendo está mal, que deberías estar en otro lado, que los chicos…”.
Asimismo, Rolón procuró matizar las concepciones idealizadas de la maternidad. “Mirá, la maternidad es algo hermoso —puede ser algo hermoso, no voy a decir ‘es’ porque hay maternidades que son difíciles y no a todo el mundo le gusta—, pero puede ser algo hermoso”, sostuvo. Sin embargo, enfatizó un límite claro frente al desdibujamiento personal: “Pero por muy bello que sea, de ninguna manera se puede llevar por delante lo que vos sos como mujer, ¿sí? Y el problema es que, sobre todo cuando los hijos son chicos, es casi tu único rol, porque son muy demandantes… y eso te asfixia, porque vos querés otras cosas además de tus hijos”.
En otro tramo de la entrevista, el psicoanalista planteó la necesidad de entender que la demanda infantil es por definición inagotable y que intentar colmarla por completo es una trampa. “Lo que pasa es que vos tenés que aceptar que nunca va a alcanzar, ¿entendés? Porque si lo que vos buscás es… si vos creés que satisfaciendo sus demandas los vas a colmar para que no te digan lo que falta, ahí es donde vos te equivocás”, afirmó. Para ilustrar este punto, repasó los esfuerzos habituales en el plano familiar: “No importan los paseos, las gaseosas, las pijama party, las comidas, los juegos… no importa todo lo que les des, siempre les va a faltar algo y te lo van a marcar. El tema es que vos no te enganches justamente con eso”.
A modo de conclusión, Rolón remarcó que el bienestar en la crianza está directamente relacionado con la posibilidad de sostener una vida más allá de los hijos: “Te vas a sentir mucho mejor con la maternidad si la maternidad no es lo único en tu vida, ¿sí? Hay que ver cómo se puede manejar este tema, esa es la solución: ‘Yo quiero ir a jugar al fútbol tranquila’”.
