Un padre relata su experiencia de ir al cine con su hijo de ocho años y la transmisión de una tradición que atraviesa generaciones.
Un hombre de 54 años, que se describe como un «papi silver», comparte su experiencia de asistir al cine con su hijo Aquiles, de ocho años. La primera vez que fueron juntos fue durante las vacaciones de invierno de 2022, cuando el niño estaba por cumplir cuatro años. Asistieron a una función gratuita en la Fundación Proa, en La Boca, donde vieron Cars, una película sobre Rayo McQueen, uno de los juguetes preferidos de Aquiles.
Según el relato, la sala estaba llena y el volumen de la pantalla era alto, lo que inicialmente asustó al niño, pero con el desarrollo de las escenas se acostumbró y disfrutó de la película.
Posteriormente, fueron a ver Elio, de Disney, en Cinépolis de Recoleta. Los tickets fueron obtenidos a través de una máquina automática. Antes de la función, Aquiles pidió nachos con cheddar en el patio de comidas, aunque habían almorzado menos de una hora antes. El padre se negó a ingresar a la sala con un balde de pochoclo, argumentando la cantidad de comida y el ruido al masticar.
Más tarde, en el Cinemark de Palermo, vieron la última película de Mario Bros. El hombre describe este ritual como una fuente de felicidad y lo compara con su propia infancia, cuando iba con su madre y hermanos a los cines de la calle Lavalle a ver Bambi o ET, el extraterrestre, de Steven Spielberg.
Recuerda también que su padre era fan de Woody Allen, Ettore Scola y Almodóvar, y disfrutaba del cine nacional. Los sábados a la mañana iba a los cines de Belgrano para asegurarse dos entradas para ir a la noche con su madre. La ubicación la elegía en un tablero en el que cada butaca era un agujerito donde se enrollaban las entradas.
El padre de este hombre, en los años 50, iba al cine los sábados a la tarde y veía tres películas seguidas, generalmente de cowboys. Ese hábito se transmitió a través de las generaciones: el entrevistado lo heredó de su padre, lo transmitió a su hermano menor (lo llevó a ver Héroes en 1986) y ahora a su hijo, que ya ha ido varias veces al cine con sus amigos del colegio acompañados por sus madres. Los chicos vieron Hoopers y Toy Story 5.
La última película que vieron juntos fue El Partido, en el Cinemark Palermo, basada en el libro de Andrés Burgo sobre el partido Argentina-Inglaterra en el Mundial de México. El hombre relata que se emocionó y lloró varias veces, y que le impactó la ternura con la que Ruggeri, Burruchaga y Giusti juegan al metegol con los ingleses Shilton, Lineker y Barnes, ya canosos o con poco pelo, sin rencores por Malvinas ni por el gol de Diego con la mano.
El relato concluye que, aunque también disfrutan del videoclub y el streaming, el cine resiste de generación en generación. El hombre ha ido al cine con sus padres, hermanos, novias, mujer, amigos, solo y con Aquiles.
