La celebración, conocida como Noche de Brujas, tiene sus raíces en el antiguo festival celta de Samhain y se trasladó a América en 1845 con la inmigración irlandesa.
Cada 31 de octubre se celebra Halloween, también denominada Noche de Brujas, una festividad que trasciende fronteras gracias a la influencia de la industria cinematográfica y las redes sociales.
El origen de esta celebración se remonta al antiguo festival celta conocido como Samhain. Los pueblos del Reino Unido, Irlanda y el noroeste de Francia realizaban este encuentro el 1 de noviembre para marcar el fin del verano y dar la bienvenida a la cosecha.
Durante la noche previa, los participantes encendían hogueras con paja y utilizaban disfraces con el propósito de ahuyentar a los espíritus que consideraban indeseados. En aquel ritual, el color negro simbolizaba la oscuridad y la muerte, mientras el naranja representaba la temporada otoñal.
El traslado de esta costumbre al continente americano ocurrió en 1845, a raíz de la Gran Hambruna en Irlanda. La inmigración masiva llevó las tradiciones celtas hacia Estados Unidos, donde la cultura local adoptó y modificó las prácticas originales. El nombre actual proviene de la expresión “all hallows’ eve”, que en español significa “víspera de todos los santos”, en referencia a la festividad religiosa del 1 de noviembre.
Con el tiempo, el evento incorporó nuevos elementos que consolidaron su perfil comercial. En la actualidad, octubre se posiciona como un mes festivo bajo el concepto de “spooky season” o “temporada de sustos”.
Entre las costumbres más arraigadas destaca la elección de disfraces, una práctica que originalmente buscaba el terror pero que hoy se expandió hacia sesiones de fotos y tendencias digitales. Otra dinámica clásica es el “Trick or Treat”, o “dulce o truco”, donde los niños recorren los hogares en busca de golosinas.
Por su parte, la tradición de tallar calabazas mantiene su vigencia; las personas aprovechan la cosecha de esta hortaliza para crear rostros que luego iluminan con velas durante la víspera.
El alcance de Halloween también impacta en el consumo cultural. Las plataformas de streaming ofrecen catálogos especializados en terror, mientras que los comercios decoran sus espacios con telas de araña, luces y motivos temáticos para atraer al público.
Este fenómeno, que nació en zonas rurales de Europa para marcar el cambio de estación, se consolidó como un motor para la industria del entretenimiento.
