El Tribunal Oral Federal de Corrientes dictó la primera sentencia desde la implementación del nuevo sistema acusatorio en la provincia. Una mujer fue condenada a cuatro años de prisión por transportar más de 47 kilos de marihuana a través de un servicio de mensajería.
El juez Eduardo Belforte, integrante del Tribunal Oral Federal de Corrientes, dictó la primera condena desde la implementación del nuevo sistema acusatorio en la provincia. Una mujer fue sentenciada a cuatro años de prisión por ser considerada coautora del delito de transporte de estupefacientes, tras intentar movilizar más de 47 kilos de marihuana a través de un servicio de mensajería. El caso se resolvió en cuatro meses desde su inicio.
Antecedentes del operativo
La investigación tuvo su origen el 29 de enero de este año, cuando efectivos del Escuadrón 47 «Ituzaingó» de Gendarmería Nacional interceptaron un vehículo de Correo Argentino en la Ruta Nacional Nº12. Durante el control, un perro detector de narcóticos alertó sobre dos bultos que, tras la apertura judicial, revelaron contener 56 paquetes rectangulares con un total de 47,502 kilogramos de cannabis sativa.
A partir de este hallazgo, la fiscalía, bajo la dirección interina de Tamara Pourcel y el auxilio de Gabriel Romero Olivello, puso en marcha una entrega vigilada. El seguimiento finalizó el 3 de febrero en la ciudad de Córdoba, donde la mujer fue detenida en el momento exacto en que se presentó a retirar las encomiendas, que habían sido despachadas originalmente desde Puerto Piray, Misiones.
Desarrollo del juicio
Durante el juicio, la fiscalía presentó actas, fotografías, videos y testimonios que confirmaron que la acusada era la única destinataria y que acudió por voluntad propia a reclamar la carga. En sus alegatos, los representantes del Ministerio Público Fiscal sostuvieron que el delito se consumó en el instante en que la droga comenzó su desplazamiento desde Misiones, independientemente de si llegaba a ser comercializada o no. Además, señalaron que el uso de circuitos logísticos legales, como las empresas de encomiendas, añade una capa de complejidad al tráfico interjurisdiccional.
