El Cine Ferré, que funcionó en el Hogar Escuela Juan Domingo Perón durante la década del ’60, es una de las salas menos recordadas de la ciudad. Su historia se suma al legado de los grandes cines correntinos.
La historia del cine en Corrientes refleja la pasión de una comunidad que se enamoró del séptimo arte desde los primeros años del 1900. Al comienzo, en los cafés y teatros y luego con edificios construidos especialmente para proyectar las grandes producciones, esta se convirtió en una de las principales actividades culturales, hasta que las modernas pantallas de la televisión, las computadoras y los celulares terminaron por invadir el tiempo de entretenimiento de la gente.
En los registros aparecen los nombres de las grandes salas como La Perla, el Colón, el Rex, el Corrientes, el San Martín o el Ideal, que llenaban sus boleterías en los horarios pico. Pero hay una que casi pasó al olvido, de no ser por las publicidades de los diarios de la época. Era el Ferré y funcionó una vez en lo que fue el Hogar Escuela.
El Cine Ferré aparece en las carteleras que publicaron los diarios Corrientes y El Litoral a mediados de la década del ’60. Las publicaciones brindaban los datos de las proyecciones previstas en las grandes salas, entre las que estaba incluida esta, que funcionaba según se menciona en el edificio Hogar Escuela, con la dirección Ferré 2.757.
Dependiendo del día en la que se publicaba, la cartelera podía incluir una o dos películas y los noticiarios de los partidos de los grandes equipos de fútbol. Incluso, había jornadas en la que no había proyecciones por «descanso del personal» y aun así, el aviso también salía en la sección.
El Hogar Escuela Juan Domingo Perón, donde hoy funciona el Hospital de Campaña, fue fundado en 1952 como parte de las obras de la Fundación Eva Perón. El de Corrientes fue uno de los 20 que se construyeron en distintos puntos del país para brindar alojamiento, salud y educación integral a niños de bajos recursos. Además de contención, estas construcciones contaban con grandes salones de actos en los que se dispusieron butacas para decenas de personas. Esos espacios, como ocurrió con el de la Capital correntina, se convirtieron también en centros de actividades culturales, no solo para los alumnos internos y el personal que trabajaba allí, sino también para la comunidad. Así surgió y funcionó entonces el Cine Ferré.
Testimonios de la época diseminados en las redes sociales mencionan que los precios de los boletos eran económicos, pensados para que las familias que habitaban los barrios más alejados pudieran disfrutar de las maravillas del séptimo arte. Si bien no se sabe a ciencia cierta cuándo cerró sus puertas al público, el Cine Ferré fue parte de la década dorada de las grandes salas cinematográficas de la ciudad. Con el correr del tiempo, su salón de actos pasó a ser enteramente ocupado para los eventos escolares de los internos. Hoy, tras la conversión a centro de salud por la pandemia, la gran pantalla que una vez supo tener pasó enteramente al olvido.
