Usuarios ofrecen en Marketplace de Facebook equipos distribuidos por el Gobierno provincial a estudiantes, una práctica que persiste pese a las entregas recientes.
La reventa de notebooks y netbooks entregadas por el Gobierno provincial a estudiantes vuelve a aparecer como una práctica sostenida, con publicaciones que se repiten en redes sociales y, principalmente, en la sección Marketplace de Facebook. Allí, usuarios ofrecen equipos que coinciden con los distribuidos en el marco de programas educativos, en muchos casos a pocas semanas de haber sido entregados.
El fenómeno se da en un contexto de distribución reciente de computadoras portátiles. La última entrega comenzó con el inicio del ciclo lectivo en una escuela de la Capital correntina, en continuidad con políticas impulsadas por la gestión anterior, que también había otorgado cientos de dispositivos a alumnos de distintos niveles.
Sin embargo, a la par de estas iniciativas, vuelven a detectarse publicaciones que ponen en venta estos equipos. Las ofertas, visibles en plataformas digitales de uso masivo, exponen una práctica que ya había sido advertida en ocasiones anteriores y que se mantiene en el tiempo.
En ese marco, se observa que parte de los dispositivos destinados a acompañar las trayectorias educativas no son utilizados con ese fin. Por el contrario, terminan integrando circuitos informales de reventa, donde se comercializan como equipos usados o «sin uso». Las ofertas en Marketplace suelen ser simples: equipos publicados como «nuevos», con pocas especificaciones. Las fotos, en muchos casos, muestran las notebooks tal como fueron entregadas, con logos y distintivos del Gobierno provincial visibles en la carcasa o en el sistema. El contacto se realiza por mensaje privado y los precios varían, aunque suelen estar por debajo de los valores de mercado.
La reiteración de estos casos vuelve a poner el foco en el destino final de los recursos tecnológicos que el Estado distribuye en el sistema educativo. También abre interrogantes sobre los mecanismos de seguimiento, el grado de aprovechamiento real de estas herramientas y las condiciones en las que llegan a los estudiantes. Mientras tanto, las publicaciones continúan apareciendo en redes sociales, con ofertas que reflejan una práctica instalada y de difícil control.
