Un informe internacional destaca las ventajas de la madera industrializada en obras no residenciales, como la reducción de plazos y la huella de carbono. Argentina, con Corrientes a la cabeza, posee condiciones para potenciar este sector.
La construcción industrial a nivel global explora alternativas para ser más eficiente y sostenible. En este marco, la madera industrializada se consolida como una opción frente a materiales tradicionales, según un informe internacional difundido por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA).
El estudio Mass Timber Industrial Architecture, elaborado por Forest Innovation Investment de Canadá, señala que el uso de madera en edificios industriales –como galpones, centros logísticos y naves productivas– permite acortar significativamente los tiempos de obra, optimizar costos y reducir la huella de carbono del sector.
Según el documento, los sistemas constructivos prefabricados en madera agilizan la ejecución gracias a procesos de montaje más eficientes, lo que disminuye la necesidad de mano de obra en el sitio y mejora la previsibilidad de los proyectos.
Además de una posible reducción de costos totales por menor tiempo de obra y desperdicio, la madera destaca por su capacidad de disminuir el carbono incorporado en la construcción. El sector de la construcción es responsable de cerca del 40% del consumo energético global y más del 30% de las emisiones de CO₂. La madera, al actuar como reservorio de carbono capturado durante el crecimiento del árbol, contribuye a mitigar este impacto.
Entre otros beneficios estructurales, el informe menciona el menor peso de las estructuras –que exige cimentaciones menos robustas–, la rapidez de montaje, la reducción de residuos en obra y la creación de entornos laborales más seguros. También resalta el valor agregado en imagen corporativa y posicionamiento para proyectos que priorizan la sostenibilidad.
A nivel mundial, los edificios industriales representan alrededor del 30% de la construcción no residencial, pero el uso de madera en este segmento es aún bajo: menos del 1% en Estados Unidos y menos del 4% en Canadá, lo que indica un amplio margen de crecimiento.
Oportunidad para Argentina y Corrientes
En este contexto internacional, Argentina cuenta con ventajas para impulsar la construcción industrial con madera. El país dispone de más de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, con la provincia de Corrientes como una de las regiones clave, lo que garantiza una provisión sostenible de materia prima.
En el mercado local, la construcción con madera ya muestra beneficios concretos. Por ejemplo, una vivienda puede levantarse en 2 a 3 meses con sistemas industrializados, frente a los 8 meses o más que suele demandar la construcción tradicional.
Desde FAIMA destacan que el desarrollo de este sector no solo avanza hacia modelos más sostenibles, sino que también genera empleo, dinamiza economías regionales y puede contribuir a reducir el déficit habitacional.
“La madera se posiciona hoy como un material estratégico para el futuro de la construcción: permite reducir tiempos, mejorar la eficiencia energética y disminuir el impacto ambiental”, señalaron desde la entidad.
Con avances tecnológicos como la madera contralaminada (CLT) y otros sistemas industrializados, la madera se consolida como una solución de alto rendimiento, capaz de competir con el acero y el hormigón en proyectos de gran escala. En un escenario donde la eficiencia, la sostenibilidad y la velocidad son claves, la construcción industrial con madera se presenta como una de las respuestas más sólidas para el futuro del sector.
