La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino de sumar a una marca de yerba mate de Brasil como patrocinador oficial de la Selección Nacional generó reacciones en las provincias productoras, reavivando el debate sobre la promoción de productos nacionales.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) presentó a fines de marzo a Baldo, una marca de yerba mate de origen brasileño, como nuevo sponsor oficial de la Selección Argentina de Fútbol, campeona del mundo. El acuerdo, difundido en redes sociales y publicidad vial, generó malestar en la industria yerbatera, con fuerte base en las provincias de Misiones y Corrientes.
La controversia llegó al ámbito político. El diputado provincial y productor yerbatero Juan José Szychowski, ex titular del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), solicitó la intervención del Gobierno Nacional para gestionar ante la AFA una revisión del acuerdo. Szychowski fundamentó su pedido en la Ley Nacional 26.871, que confiere al mate el estatus de «Infusión Nacional» y obliga a promover su consumo en eventos oficiales.
El legislador señaló que, si bien algunos jugadores ya consumían esa marca, «la oficialización del patrocinio generó cuestionamientos por su origen». Para Misiones, principal región productora, este patrocinio se percibe como un desplazamiento de la producción local. Szychowski remarcó que la yerba mate es parte de la identidad nacional y que la AFA «tendría que haber considerado a empresas nacionales antes de tomar una decisión de esa envergadura».
En la Legislatura de Misiones se presentó un Proyecto de Comunicación solicitando al Poder Ejecutivo Nacional que gestione ante la AFA la revisión del acuerdo con la empresa brasileña.
El reclamo se da en un contexto económico particular para el sector. Según datos del INYM, el año 2025 cerró con un récord en el despacho total de yerba mate, alcanzando los 324.769.423 kilos, un 7,3% más que el año anterior. Además, las exportaciones argentinas de yerba mate superaron por primera vez a las de Brasil, con casi 58 millones de kilos enviados al exterior, lo que posicionó al país como el principal exportador mundial. Las ventas externas sumaron unos 117 millones de dólares.
Sin embargo, esta situación contrasta con el consumo interno, que en febrero de 2026 registró una caída interanual del 9%, el peor dato en cinco años. A esto se suma la presión sobre los productores por los costos y cambios en la normativa, como el Decreto 812/2025 que desreguló al INYM y eliminó su facultad para fijar precios mínimos, buscando liberar la formación de precios.
Más allá de la polémica por el patrocinio, el mercado interno de la yerba en Argentina sigue dominado por actores locales, con la cooperativa Playadito manteniendo el liderazgo en ventas.
