La obra de renovación del circuito porteño contempla la colocación de 43.000 toneladas de mezcla asfáltica en tres capas. El objetivo inmediato es recibir al MotoGP en abril de 2027 y, a futuro, evaluar un posible regreso de la Fórmula 1.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires inició el asfaltado de su pista como parte de las obras de renovación. Los trabajos comenzaron en la recta opuesta, luego de varias semanas de pruebas técnicas, y prevén la colocación de 43.000 toneladas de mezcla asfáltica.
La primera meta de la remodelación es la vuelta del MotoGP a la Ciudad, programada para los días 9, 10 y 11 de abril de 2027, después de 28 años de ausencia. La obra apunta a que el circuito reúna las condiciones de infraestructura necesarias para un eventual regreso de la Fórmula 1, categoría que no corre en el país desde 1998.
Cómo es el operativo para asfaltar la pista
La pavimentación está a cargo de Autopistas Urbanas (AUSA) y se desarrolla con tres grupos de trabajo que avanzan en paralelo para cubrir todo el ancho del circuito. Cada equipo cuenta con un camión que transporta el asfalto caliente, una pavimentadora terminadora y dos rodillos compactadores. En total, el operativo reúne 12 equipos de gran porte.
La obra prevé colocar 43.000 toneladas de mezcla asfáltica, distribuidas en tres capas con funciones específicas. La primera, en ejecución, es la base: una mezcla AM3-AC19 de ocho centímetros de espesor. La segunda será la capa intermedia, de cinco centímetros, elaborada con mezcla AM3-AC12. Por último, se colocará la capa de rodamiento, de cuatro centímetros de espesor, con mezcla HIMA-AC12. Esta última constituye la superficie final sobre la que circularán las motos y los autos de competición.
La precisión de la superficie es un factor que no admite margen de error en un circuito de este tipo. Las pendientes, los peraltes y las zonas de escape deben respetar las especificaciones del diseño para garantizar que el trazado responda a las exigencias de seguridad y rendimiento de los vehículos.
Para controlar ese proceso, AUSA incorporó SmoothRide, un sistema que combina escaneo tridimensional, procesamiento digital de datos y controles automatizados durante la pavimentación. La tecnología permite trasladar el diseño del circuito elaborado por el ingeniero alemán Hermann Tilke a la superficie, con mediciones exactas de cada sector.
El procedimiento comienza con un escaneo continuo de la pista existente. En lugar de medir puntos aislados, el sistema registra millones de referencias topográficas y genera una representación tridimensional de la superficie. Esa información se procesa mediante un software especializado que calcula cuánto material hay que retirar y qué espesor de asfalto necesita cada sector.
Luego, el diseño digital se carga en las computadoras de las pavimentadoras, equipadas con el sistema de control RD-MC. Durante el trabajo, sensores ultrasónicos y receptores satelitales GNSS registran la posición de las máquinas y ajustan automáticamente la plancha que distribuye la mezcla. Así, el espesor del material se modifica según el modelo digital.
SmoothRide ya se utilizó en circuitos internacionales como Yas Marina, en Abu Dhabi; Marina Bay, en Singapur; el circuito de Shanghái, en China; Miami, en Estados Unidos; y Silverstone, en Gran Bretaña. Su incorporación es parte de la adaptación técnica del Gálvez a los estándares de las grandes competencias.
La última carrera de Fórmula 1 en Argentina se disputó en 1998. La renovación del Gálvez tiene como objetivo preparar el escenario para una eventual vuelta, pero el asfaltado por sí solo no garantiza que el país conforme nuevamente al calendario. Se necesitan acuerdos con los responsables de la categoría y las homologaciones correspondientes.
Por ahora, el objetivo es terminar los trabajos para recibir al MotoGP en abril de 2027. El inicio de la pavimentación marca una etapa decisiva de la obra que permite avanzar sobre la superficie definitiva del circuito, uno de los cambios centrales de la transformación del histórico autódromo porteño.
