Según estimaciones preliminares de Counterpoint Research publicadas por Reuters, los envíos globales de smartphones registraron su nivel más bajo para un tercer trimestre desde 2012. El aumento de los precios de las memorias DRAM y NAND, impulsado por la demanda de infraestructura de inteligencia artificial, es uno de los factores principales.
Los envíos mundiales de teléfonos celulares se desplomaron un 20% durante el tercer trimestre de 2026, de acuerdo con estimaciones preliminares de la analista de mercado Counterpoint Research publicadas por la agencia internacional de noticias Reuters. Se trata del nivel más bajo de envíos para un tercer trimestre desde 2012.
El dato refleja una caída en la cantidad de equipos que los fabricantes distribuyen para su venta en los distintos mercados. Entre los factores que explican la contracción, el informe menciona la escasez y el encarecimiento de las memorias, presionados por la demanda de componentes para la infraestructura de inteligencia artificial.
Por qué la inteligencia artificial está encareciendo los celulares
El desarrollo de grandes modelos de lenguaje (LLM) por parte de empresas como Open AI, Google y Anthropic requiere una enorme capacidad de procesamiento y memoria para funcionar a gran escala. Los centros de datos utilizan distintos tipos de chips, incluyendo memorias especializadas que permiten trabajar con modelos avanzados.
Aunque no todos esos componentes son iguales a los utilizados en los teléfonos, compiten por recursos industriales, capacidad de fabricación e inversiones dentro de la cadena de suministro. La escasez y la suba de precios afectan a las memorias DRAM y NAND. La DRAM funciona como memoria temporal de trabajo: guarda los datos que el procesador necesita mientras ejecuta aplicaciones. La NAND, en cambio, almacena información de manera permanente, como fotos, documentos, videos y el sistema operativo.
La consultora TrendForce estimó que el precio contractual promedio de las memorias LPDDR5X para smartphones subiría entre un 78% y un 83% en el segundo trimestre de 2026, en comparación con el trimestre anterior.
Fuentes de Motorola y Samsung consultadas por el diario Clarín coincidieron en que los principales afectados son los modelos de la gama de entrada, porque es donde el costo de los componentes representa una proporción más alta del valor total del equipo y donde los márgenes son más acotados. Otras fuentes del sector sostuvieron: «Los precios actuales no son rentables. Su corrección hará que la gama baja o de entrada directamente tienda a desaparecer».
Apple también reflejó el aumento de costos en los precios de su nueva línea. En su último evento, presentó los iPhone 18 Pro y Pro Max con precios iniciales 100 dólares más altos que los de sus antecesores y anunció su primer modelo plegable, el iPhone Duo.
Las compañías tienen distintas alternativas para combatir esta situación más allá de aumentar los precios, como reducir sus márgenes, modificar componentes o disminuir los volúmenes de fabricación. Según los datos del informe, muchas todavía priorizan la rentabilidad antes que el crecimiento de las unidades comercializadas.
Martín Novoa, director comercial y responsable de Motorola Argentina, declaró: «Lo que sí está cambiando es la manera en que definimos nuestro portafolio. En un contexto de costos más altos, tenemos que ser cada vez más eficientes y analizar qué configuraciones ofrecen el mejor equilibrio entre prestaciones, experiencia y precio». Y agregó: «La optimización del portafolio no significa abandonar un segmento, sino adaptar la propuesta a las nuevas condiciones del mercado».
El fabricante de procesadores Qualcomm anunció recientemente una reducción global de personal, que llevaría adelante a partir de noviembre según un memorando interno de su CEO, el brasileño Cristiano Amon. La compañía enfrenta menores ventas de celulares y una creciente dependencia de los negocios vinculados con la inteligencia artificial y los centros de datos.
Las marcas más afectadas
Según las estimaciones de Counterpoint, Xiaomi registró una caída de envíos superior al 30% y su participación se ubicó en torno al 10% del mercado mundial. La compañía optó por reducir su presencia en determinados segmentos de precios bajos y mercados internacionales, con el objetivo de proteger su rentabilidad.
La situación también afectó a OPPO y vivo, que registraron retrocesos superiores al 20%. Fuentes de la industria consultadas en Argentina señalaron que estos resultados están relacionados en gran medida con la estrategia comercial de estas marcas, que suelen concentrar buena parte de su oferta en los celulares de gama de entrada y diferenciar sus modelos principalmente por la capacidad de memoria y almacenamiento.
Los usuarios cambian menos de celular
El informe de Counterpoint también refleja un cambio de hábito en los usuarios. El aumento de los precios y las mejoras graduales entre generaciones hacen que muchos no encuentren razones suficientes para cambiar de dispositivo todos los años. Al mismo tiempo, los teléfonos reacondicionados aparecen como una alternativa para quienes buscan ahorrar dinero.
Esta tendencia representa un desafío para los fabricantes, que necesitan convencer a los compradores de que las nuevas generaciones de dispositivos traen funciones que justifican la inversión. En esa búsqueda, las herramientas de inteligencia artificial cumplen un rol clave para su estrategia comercial. Por ejemplo, Motorola impulsa a Qira, Samsung tiene Galaxy AI, Apple renovó Siri AI y Google hizo masiva a Gemini.
Sin embargo, la misma tecnología que las empresas utilizan para promocionar sus productos también está contribuyendo a encarecer algunos de sus componentes.
Qué puede pasar con los precios en Argentina
Aunque el informe analiza el mercado mundial, la situación también resulta relevante para los consumidores argentinos. El último aumento en el precio de los celulares sucedió en junio, cuando los valores escalaron un 30% y dejaron en una situación complicada a los modelos de la gama baja.
Un vocero de una de las marcas líderes en Argentina reconoció: «En celulares de 100 dólares, la memoria representaba entre 30% y 40% del costo total antes. Ahora, pasó a tener un peso mayor al del valor final al consumidor: cada chip cuesta entre 130 y 170 dólares, más que el propio teléfono».
Los teléfonos comercializados en el país dependen de cadenas internacionales de abastecimiento, componentes importados y condiciones comerciales específicas. Por eso, un aumento sostenido de los costos de fabricación podría trasladarse a precio en determinados modelos.
