La compañía mostró en Texas una nueva generación del deportivo con propulsores desarrollados por ingenieros de SpaceX que permiten maniobras aéreas. El anuncio abre interrogantes sobre su homologación para circular en la vía pública.
La empresa Tesla presentó este martes una nueva generación de su vehículo deportivo Roadster en una demostración realizada en las instalaciones de SpaceX en Texas. El modelo incorpora propulsores de gas frío desarrollados por ingenieros de cohetes, diseñados para despegar el vehículo del suelo y permitirle maniobras aéreas.
Durante la demostración, el deportivo trepó por una rampa curva hasta quedar invertido, salió expulsado por el aire, completó un giro y cayó sobre sus cuatro ruedas. En otra pasada, saltó por encima de una fila de autos estacionados. La prueba se realizó sin conductor a bordo. El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, justificó la decisión: «Para asegurarnos de que no matamos a nadie».
Interrogantes sobre la legalidad
Tras la presentación, se planteó la pregunta sobre cómo se homologa un auto con propulsores aéreos para circular en la vía pública. Cuando le consultaron formalmente si este vehículo podrá rodar de manera legal, Musk respondió: «Depende de tu calle».
Un automóvil de calle debe cumplir estándares de seguridad vial pasiva y activa, como protección a peatones, zonas de deformación programada y sistemas de retención. Un artefacto que se eleva del asfalto ingresa en el ámbito de las autoridades de aviación civil, como la FAA en Estados Unidos, que exigen certificaciones aeronáuticas, protocolos ante fallas y licencias especiales.
El uso de propulsores de gas frío a presiones extremas en el tránsito civil plantea riesgos para peatones, ciclistas y otros vehículos ante una activación accidental o maniobra defensiva. Además, el prototipo exhibido carecía de elementos obligatorios como espejos retrovisores laterales convencionales.
Características técnicas
El Roadster no es un auto volador que reemplace a un helicóptero o a un eVTOL en trayectos urbanos; sus saltos son maniobras balísticas controladas. La configuración más extrema utiliza boquillas de gas frío alimentadas por tanques de aire a altísima presión. Las traseras aportan aceleración instantánea y las perimetrales estabilizan el chasis y guían las rotaciones en el aire.
Lleva también un efecto suelo activo: un sistema de succión inferior genera carga aerodinámica artificial para pegar el auto a las superficies antes de los saltos y quedar boca abajo. Tesla asegura que acelera de 0 a 96 km/h en 0,81 segundos, alcanza más de 370 km/h y ofrece unos 480 kilómetros de autonomía. Estas cifras son declaradas por la compañía y están pendientes de verificación independiente.
Tres versiones y un filtro comercial
Tesla segmentó la oferta en tres versiones:
- Performance: el deportivo «legal». Biplaza tradicional, sin propulsores aéreos, enfocado en prestaciones de asfalto. Depósito de reserva: 50.000 dólares.
- Thrust: conserva las dos plazas pero incorpora propulsores traseros para lograr aceleraciones sin despegue vertical. Reserva: 250.000 dólares.
- Rocket: el monoplaza experimental del show. Elimina el asiento del acompañante para alojar los tanques de aire comprimido y el sistema completo de propulsión aérea. Estará disponible únicamente por invitación.
Los montos informados corresponden a depósitos para asegurarse un lugar en la lista de espera, no al precio final de venta, que todavía no fue revelado.
La promesa de 2028
El proyecto arrastra un historial de demoras. La segunda generación del Roadster se mostró por primera vez en noviembre de 2017, prometiendo entregas a corto plazo. Nueve años más tarde, tras sucesivas postergaciones, Musk fijó la producción para 2028.
Integrar depósitos de alta presión, sistemas de succión y propulsores aéreos en un automóvil representa un reto de ingeniería y peso, además de un desafío legal que los entes reguladores deberán resolver. Por ahora, la presentación capturó la atención global.
