El árbitro Nicolás Lamolina modificó un fallo de penal tras observar una repetición en un teléfono celular durante el partido entre All Boys y Godoy Cruz. El hecho derivó en una demora de 26 minutos y recordó la expulsión de Zinedine Zidane en la final de Alemania 2006.
El partido entre All Boys y Godoy Cruz, disputado el lunes en el estadio de Floresta, registró una serie de decisiones arbitrales que derivaron en una interrupción prolongada y generaron comparaciones con episodios históricos del fútbol.
El árbitro Nicolás Lamolina sancionó un penal a favor de Godoy Cruz a los 68 minutos por una supuesta mano de Purita. El delantero Martín Pino ejecutó el remate y falló, lo que mantuvo el marcador sin modificaciones.
A los 43 minutos de la segunda parte, Lamolina sancionó un segundo penal por una falta de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez. La infracción ocurrió fuera del área y el defensor recibió tarjeta roja. La decisión provocó protestas del equipo local y una interrupción del juego que se extendió por 26 minutos.
Durante la pausa, integrantes de la delegación local mostraron pantallas de teléfonos celulares con la repetición de la jugada. Lamolina revirtió su decisión y argumentó que su asistente le había señalado el error.
En declaraciones a TyC Sports, Lamolina afirmó: «Nunca vi el celular. Todo el tiempo busqué mirar para otro lado, aunque sea mirar a la nada porque sabía que esa situación era compleja y que había que resolverla incluso con la fuerza policial. Si en algún momento yo hacía contacto visual con esta persona o con el teléfono, obviamente el pensamiento iba a ser que yo, a través de una imagen en un teléfono, podía cambiar una decisión. Y eso sería gravísimo».
El encuentro ya había registrado incidentes entre la barra local y la Policía de la Ciudad, que derivaron en el uso de balas de goma y retrasaron media hora el inicio del partido.
La modificación de la decisión arbitral a partir de la observación de una repetición en un dispositivo móvil generó comparaciones con la expulsión de Zinedine Zidane en la final del Mundial de Alemania 2006. En aquel partido, el árbitro argentino Horacio Elizondo expulsó al jugador francés tras un cabezazo a Marco Materazzi, agresión que no observó directamente.
Elizondo relató en declaraciones pasadas: «Cuando Materazzi cayó, la pelota estaba en el otro lado del campo y yo estaba siguiendo el juego. Al principio creía que estaba fingiendo». El árbitro explicó que recibió la indicación del cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, a través del intercomunicador: «Horacio, Horacio, yo lo he visto. Ha sido un cabezazo muy violento de Zidane a Materazzi, justo en el pecho».
El entonces entrenador de Francia, Raymond Domenech, cuestionó la intervención del cuarto árbitro y sostuvo que este había visto la jugada por un monitor cercano a su zona, lo que estaba prohibido por el reglamento. Medina Cantalejo negó esa versión.
Ni el asistente Darío García ni el juez de línea Rodolfo Otero observaron la agresión con claridad.
