La muestra ‘Reunión en neocriollo’ reúne cien obras de arte argentino de la colección privada del historiador y curador Marcelo E. Pacheco, con curaduría de Santiago Villanueva y diseño expositivo de Mónica Giron. Se puede visitar hasta el 27 de septiembre en Colección Amalita, Olga Cossettini 141.
La exposición Reunión en neocriollo se presenta en Colección Amalita, ubicada en Olga Cossettini 141, con curaduría de Santiago Villanueva. La muestra reúne cien obras de arte argentino de la colección privada de Marcelo E. Pacheco, historiador del arte y curador, y abarca desde inicios del siglo pasado hasta comienzos del actual.
Entre las obras exhibidas se encuentra un óleo de Miguel Carlos Victorica de 1938 que representa a una gata negra sentada sobre sus dos patas traseras en un aparente espacio interior. Según declaró el curador Santiago Villanueva a Ñ, Pacheco «jugaba e interactuaba todos los fines de semana con esa obra al visitar a su tío abuelo». La pieza pertenece actualmente a la colección Mauricio Neuman y fue solicitada para esta ocasión.
Marcelo E. Pacheco es historiador del arte egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en la Dirección del Museo Nacional de Bellas Artes entre 1986 y 1993, cofundó y dirigió el Centro de Documentación para las artes visuales en la Argentina / Fundación Espigas entre 1993 y 2002, y fue Curador en Jefe del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires entre 2002 y 2013. También desarrolló tarea docente en diversas instituciones.
Su labor se inició durante la adolescencia en la ciudad de Necochea, en los años 70, cuando brindaba conferencias en el salón de actos del Palacio Municipal y escribía reseñas sobre el trabajo de Juan Batlle Planas, Adolfo Bellocq y Raquel Forner.
El título de la muestra remite al término «neocriollo», creado por el artista Xul Solar en 1922 para designar un idioma que combinaba distintos lenguajes con el fin de mejorar la comunicación entre los habitantes de América latina. Según el texto curatorial, esta definición se extiende a la actitud de Pacheco para pensar el arte argentino, su identidad y ampliar sus fronteras.
Neocriollo es también el título de una obra de Mónica Giron, quien forjó un vínculo con Pacheco desde finales de los años 80. La pequeña escultura en bronce exhibida es parte de una serie iniciada con una primera pieza en cera y en homenaje al personaje homónimo de la novela Adán Buenos Aires de Leopoldo Marechal.
La muestra se estructura en tres núcleos cronológicos: las décadas del 20 al 40, la de los años 60 y la de los 90. El orden temporal se ve alterado por diálogos entre generaciones, miradas especializadas y afectos. Un ejemplo es una obra de Oscar Bony de 1994 que utiliza la reproducción de una pintura de Emilio Pettoruti y le practica tajos o agujeros, que recuerdan la estética de Lucio Fontana. Con esta imagen, Bony respondió a una ponencia de Pacheco sobre Pettoruti.
Las piezas de la colección tienen diversas procedencias: herencia familiar, compras, intercambios y regalos. Según Villanueva, la propuesta «da cuenta de las particularidades que tienen las colecciones de quienes trabajan en historia del arte, y las construyen inventando una relación y un carácter hacia los objetos que investigan; desde los que arman una narración que no deja fuera la historia personal y las formas que se fueron cruzando».
En el núcleo de las primeras décadas del siglo pasado prevalecen obras de Víctor Cúnsolo, Alfredo Guttero, Ramón Gómez Cornet y Manuel Colmeiro, entre otros. Se destaca un conjunto de grabados de Adolfo Bellocq, uno de los cuales se titula Equilibrio familiar. En el segundo núcleo se advierte el dibujo Lazos familiares de Mónica Giron junto a una obra de Raquel Forner. De la década del 60 hay obras de Antonio Berni, Germaine Debercq, Víctor Magariños, Ricardo Garabito, Víctor Grippo, Emilio Renart y Jorge de la Vega, entre otros. En los años 90 aparecen Cristina Schiavi, Nushi Muntaabski, Daniel Ontiveros, Elba Bairon, Fabio Kacero, Marcelo Pombo, Román Vitali, Rosana Fuertes, Benito Laren y Cristina Piffer, entre otros.
El diseño expositivo está a cargo de Mónica Giron. «Santiago Villanueva me pidió que los colores pudieran ser portales para entrar en las temporalidades que recorre la muestra. Hace años que estudio el feng shui en cruce con las Bellas Artes y la arquitectura en general», declaró la artista a Ñ. Se buscó que las paredes y los colores guíen desde la percepción y la emoción con dinamismo y serenidad, con contrastes de blanco y marrón, la estridencia de un púrpura y la calma de un verde y un rosa pastel.
En 2011, Pacheco escribió en el catálogo de la exposición Arte Argentino actual en la colección del Malba (Obras 1989-2010): «Los artistas y las obras que constituyen el patrimonio de un museo son las marcas que definen su personalidad y su relación con la comunidad».
Reunión en neocriollo
Lugar: Colección Amalita. Olga Cossettini 141.
Horario: martes a viernes de 11 a 19; sábados y domingos de 10 a 19:30.
Fecha: hasta el 27 de septiembre.
Entrada: $10.000 residentes.
