La jurista Aída Kemelmajer de Carlucci disertó en Corrientes sobre los desafíos del Derecho de Familia, la demora judicial y la autonomía progresiva de los menores.
En una jornada organizada por el Colegio de Abogados de Corrientes, la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci ofreció una conferencia y dialogó con los medios locales sobre las dificultades en la aplicación del Derecho de Familia.
Kemelmajer señaló que la principal queja de la ciudadanía respecto de la Justicia es la demora en las respuestas. Sostuvo que, si bien los medios de comunicación instalaron la idea de inmediatez, ciertos casos requieren un análisis detenido. También afirmó que el Código Civil y Comercial establece la necesidad de atender las circunstancias de cada caso concreto.
En relación con el principio del interés superior del niño, indicó que los jueces deben aplicarlo considerando la situación real del menor, y que «la Justicia con los ojos vendados hoy no sirve».
La exposición se centró en los conflictos patrimoniales posteriores al divorcio. Kemelmajer explicó que, durante el período entre la sentencia y la partición de bienes, surgen cuestiones como la compensación por el uso de la vivienda familiar o los frutos de bienes comunes. Señaló que, a pesar de las normas del Código Civil y Comercial vigentes desde 2015, las dificultades persisten en los tribunales.
En cuanto a la opinión de los menores en los procesos judiciales, la jurista destacó el principio de autonomía progresiva, pero advirtió sobre la posible influencia del entorno en la voluntad del niño. Mencionó que, en casos de manipulación, resulta necesaria la intervención de equipos interdisciplinarios para determinar si la expresión del menor es genuina.
Kemelmajer también ejemplificó con situaciones vinculadas a creencias religiosas y tratamientos médicos, donde la opinión del menor puede estar condicionada por el temor al rechazo familiar. Concluyó que la opinión del niño debe ser ponderada según su edad y madurez, pero siempre verificada para asegurar que sea libre.
