Un informe del Observatorio Vial de CECAITRA analizó los modelos de tres países que lograron reducir sus niveles de mortalidad en el tránsito y señaló elementos comunes que podrían servir de referencia para Argentina.
Buenos Aires, 2 de septiembre (NA) — Un informe del Observatorio Vial de CECAITRA analizó los modelos de seguridad vial de Suecia, Noruega y España, tres países que registraron reducciones significativas en sus tasas de mortalidad por accidentes de tránsito. El estudio se centra en los elementos comunes de esas experiencias: objetivos concretos, producción y análisis de información, fiscalización, infraestructura segura, educación, tecnología y coordinación entre organismos.
Suecia adoptó en 1997 la denominada «Visión Cero», que establece que ninguna muerte o lesión grave provocada por el tránsito es aceptable. En ese modelo, la responsabilidad recae tanto en los conductores como en quienes diseñan rutas, calles, vehículos y políticas de movilidad. El objetivo es que el entorno vial absorba los errores humanos sin que deriven en consecuencias fatales.
Noruega implementó un Plan Nacional de Acción para la Seguridad Vial 2026-2029, que contempla alrededor de 200 medidas e involucra a organismos de transporte, seguridad, salud y educación, además de gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil. La meta es reducir progresivamente las muertes en rutas hasta llegar a cero en 2050. En 2024, el país registró 87 fallecidos.
España, por su parte, adoptó en 2006 la licencia por puntos, acompañada de fiscalización electrónica mediante radares, controles de alcohol y drogas, campañas de concientización, mejoras en infraestructura y políticas específicas para peatones y motociclistas. Las víctimas fatales pasaron de 4.104 en 2006 a 1.785 en 2024, una reducción superior al 50%. La actual Estrategia de Seguridad Vial 2030 se organiza en nueve áreas: personas, conductas de riesgo, ciudades, vías, vehículos, respuesta ante siniestros, datos, organizaciones e integración de políticas.
El informe de CECAITRA señala que Argentina cuenta con organismos especializados, estadísticas nacionales y provinciales, sistemas de fiscalización y herramientas para reducir factores de riesgo. El análisis indica que el desafío consiste en profundizar la articulación entre esas herramientas, medir sus resultados y adaptar las políticas a las características de cada región y tipo de usuario.
La conclusión del estudio es que la seguridad vial funciona cuando se transforma en una política transversal y permanente, y no como una suma de medidas aisladas. Según el informe, una muerte en el tránsito no debe considerarse una consecuencia inevitable de un error humano, sino un indicador de que el sistema requiere revisión y perfeccionamiento.
