La ciudad de Corrientes enfrenta desde el viernes pasado una restricción severa en su transporte público. A partir de las 22 horas, todas las líneas operadas por las empresas Ersa (Empresa Romero Sociedad Anónima) y Transporte San Lorenzo dejan de circular, dejando a los vecinos sin opciones de movilidad nocturna.
Una decisión empresarial sin aviso previo
Según explicó José Sabao, secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) seccional Corrientes, la interrupción no constituye una medida de fuerza por parte de los trabajadores. En cambio, se trata de una determinación adoptada exclusivamente por las empresas concesionarias del servicio.
«La decisión fue inconsulta e incomunicada», afirmó Sabao en declaraciones a este medio. El dirigente gremial detalló que la información llegó al sindicato a través de los propios conductores, minutos antes de que se implementara el corte el viernes a la noche.
Impacto en la población y falta de plazos
La medida afecta a todos los recorridos urbanos de pasajeros y, según las empresas, se extenderá «por tiempo indeterminado». Esto implica que, hasta nuevo aviso, el servicio finalizará cada día a las 22 horas, sin que exista un cronograma para la normalización.
La situación genera inconvenientes para trabajadores con turnos nocturnos, estudiantes y ciudadanos que dependen del transporte público para sus actividades vespertinas. La falta de un plazo claro aumenta la incertidumbre entre los usuarios.
Espera por una intervención regulatoria
Desde la UTA Corrientes indicaron que la restricción se mantendrá hasta que algún órgano de contralor intervenga en el conflicto o hasta que se resuelva «un camino alternativo». La expectativa está puesta ahora en la acción de las autoridades con competencia en materia de transporte.
Mientras tanto, la ciudadanía debe buscar opciones de movilidad sustitutivas para las horas de la noche y la madrugada. La medida expone una vez más las tensiones en un servicio público esencial para el funcionamiento de la capital provincial.
