El escándalo conocido como “estafa Libra” vuelve a poner en debate la credibilidad del Gobierno nacional. Para el filósofo y economista Horacio Fazio, el impacto es directo sobre la imagen pública y los valores que la gestión busca transmitir.
“Sin ninguna duda afecta a la credibilidad moral del gobierno”, afirmó en Canal E, al tiempo que subrayó que el episodio expone inconsistencias entre el discurso oficial y los hechos. En esa línea, fue contundente: “Este episodio claramente demuestra que estaba muy involucrado el presidente Milei”, lo que, según explicó, genera desconfianza en la sociedad.
El especialista remarcó que la gravedad del caso radica en el rol institucional: “Lo podría hacer cualquier persona menos un candidato próximo a asumir a presidencia”, sostuvo, cuestionando la conducta en términos éticos.
Además, vinculó este episodio con otros aspectos estructurales del Gobierno: “Hay un sesgo de nepotismo en el gobierno”, señaló, en referencia al denominado “triángulo de hierro”, y agregó que esto debilita la legitimidad del proyecto político.
Credibilidad, poder y debilidad estructural
Fazio también analizó el funcionamiento interno del oficialismo y su base de sustentación. Según explicó, el origen del liderazgo político actual influye en la fragilidad institucional: “Milei ha sido una especie de cisne negro”, describió, aludiendo a su llegada inesperada al poder sin una estructura partidaria sólida.
En ese sentido, consideró que esta falta de respaldo tradicional puede impactar en la estabilidad: “Esto evidentemente debilita la fortaleza del gobierno”, afirmó, aunque relativizó una posible ruptura interna total.
A su vez, advirtió que el impacto del escándalo podría no ser homogéneo en toda la sociedad: “Es probable que afecte la credibilidad en los electores”, aunque aclaró que muchos votantes priorizan otras variables al momento de decidir.
Economía vs. corrupción: la clave electoral
Uno de los puntos centrales del análisis fue el comportamiento del electorado frente a este tipo de crisis. Fazio planteó que el factor económico será determinante: “Va a pesar sobre todo la situación económica personal”, explicó.
En ese sentido, destacó que existe una lógica histórica: “Cuanto mejor está la situación económica, menor atención se presta a circunstancias de corrupción”, lo que podría relativizar el impacto del escándalo.
Sin embargo, también advirtió sobre señales preocupantes: “Hay muestras indiscutibles de estancamiento económico”, junto con caída del empleo formal y cierre de empresas.
Pese a esto, reconoció un punto a favor del Gobierno: “El control de inflación sigue siendo una fortaleza”, aunque aclaró que los niveles actuales aún son elevados en términos internacionales.
